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La verdad de cada momento La creación la asimilo con el disfrute de los momentos que caracterizan nuestra vida, y con el aprovechamiento de los instantes. Cuando es difícil discernir el bien del mal entonces procuro pensar sobre todas aquellas circunstancias que nos invaden y que definen nuestra condición sin reglas preestablecidas; aquellas que simplemente se hallan circunscritas en un espacio reflexivo y propicio al descubrimiento de logros nuevos que consiguen sorprenderme. En numerosas ocasiones comparo el azar en la pintura con el disfrute de un momento especial, y el papel en blanco con un beso aún por degustar. 23-01-2011
Respecto al Tiempo De repente nos damos cuenta de que el tiempo pasa demasiado deprisa; y que sólo hay un tiempo y un espacio en el que inventar y aprovechar nuestra propia vida. Todos los logros y alcances serán pocos, ya que todo siempre es superable. Por ello, todo cuanto deseo me resulta escaso. Dicha idea me hace reflexionar y deducir que no hay tiempo para todo, pero sí un tiempo para cada cosa, para cada momento y necesidad. Así pues, lo que siempre necesitaré será más tiempo. 17-01-2011
Sucediendo Somos aire. El aire es el paisaje, nuestro mundo lejos de nosotros mismos y de todo aquello que creemos conocer lo suficiente. El uso excesivo de la memoria nos produce un vacío, un hueco que no somos capaces de llenar con imágenes. Éstas nos persiguen como el mismo aire, simplemente están ahí, no trascienden más allá de sí mismas porque existen demasiadas. El paisaje se hace excesivamente complejo, demasiadas líneas sin sentir. Todos queremos formar parte de él. Nos mezclamos con la risa, la noche, la luz y percibimos cómo el mundo gira. Todos giramos con él en un espacio común. Este es el paisaje. En ocasiones, no sólo tomamos parte en él, sino que lo creamos, lo fotografiamos y originamos un discurso: algo que contar, una inquietud colectiva y que a la vez nos acerca a lo social. 25-11-2010
¿Por qué la vida resulta cada vez más una dimensión suprasensible y frágil? Probablemente a causa de la fragilidad del archivo que documenta la imagen de cada historia personal. En una época anterior, la imagen y los periodos temporales de la experiencia humana eran algo solamente vivencial, cuya revisita nos conducía al recuerdo. Ahora, nos empeñamos en retratar y filmar gran parte de los momentos de nuestra vida; de este modo cuando el documento virtual se atrofía creemos que es imposible recordar las imágenes vividas. Nos volvemos dependientes de una máquina (que puede romperse), y por consiguiente, no confiamos en nuestra memoria: la única capaz de reconstruir en auténticas imágenes mentales, el verdadero significado del proceso vital. Debemos entender cómo la afirmación de nuestra existencia va más allá de los límites físicos de una imagen, constituyéndose a través de un estadio superior, donde actúan la conciencia y la conducta humana como valores esenciales del ser humano. Por esta razón, podemos confirmar que la esencia de una imagen se encuentra en el comportamiento implícito que conlleva. 13-10-2010
Lo mejor que me puede pasar es aquello que siempre deseo. Me muero por bailar y a la vez deseo estar aquí, sin ruidos. Es entonces cuando me pregunto: ¿si el silencio es tan poderoso como la música por qué nunca habla? Jamás pensé en ello, sólo cuando mi cabeza no podía pensar más, entonces renuncié a lo superfluo, a lo fuera de sentido, para así quedarme con las cosas que vibran ante mí: el color, el amor, el sonido, las luces. Esta nueva manera de conocer mí alrededor me hacía descubrir una nueva etapa. Una etapa donde el “sin sentido” cobró aún más sentido para convertirse en ideas, en razones para vivir. Enero-2009
Todo lo que hacemos tiene algún sentido, basta con creer en ello y funcionará. Me gusta conservar zonas que me motiven para continuar. Las respeto y a partir de ahí todo comienza a marchar. Nuestro pensamiento suele ir más rápido que la mano. Por eso llegaremos a concebir la plenitud cuando descubramos ese pensamiento a través de la acción manual. Rojo, azules, rosas, naranjas, verdes, incluso grises sin quererlos han surgido de mi memoria, de ese juego continuo que manifiesta mi conciencia cuando duermo, río, lloro, tiemblo, hablo o pienso. Este es le momento en el que mejor funciona mi cerebro. Las direcciones de mis pinceladas son variantes pero mi mente sólo una y constante, aunque mis pensamientos no. Tengo muchos a lo largo del día y a veces me asustan. Necesito ordenarlos y ejecutarlos, estetizarlos de alguna manera, por ejemplo pintando. 31-03-09 |